Tomas
de Kempis
Tomas Hemerquen, apellido que deriva de la palabra
martillo y nos indica que el oficio familiar era la herrería, nacido en la
ciudad de Kempen , en el año 1380. Falleció el 24 de julio de 1471 en el
Monasterio de Santa Inés.
A los 12 años fue enviado a estudiar gramática, música,
y el arte de copiar códices a la Escuela de Devemter que por entonces era el
centro de la devotio moderna.
Su paso decisivo lo dio al ponerse bajo la dirección
espiritual del Prior Florencio Radewijn y en compañía de otros veinte formaron
el núcleo inicial de los hermanos regulares de la vida en común en 1399
se traslado al Monasterio Agustino del monte de Santa Inés en Zwolle, diócesis
de Ultrech. En 1406 profeso, estos primeros años dejaron huellas profundas en
el escrito Imitación de Cristo. Ordenado sacerdote en 1413 su vida
transcurría en los claustros como copista, en 1429 es interrumpido por el viaje
de toda su comunidad que se refugia en Lunkense. Al estar la diócesis de
Ultrech en entredicho con Roma acompaña a su hermano de sangre Jun. Kemp
entonces prior de Anmhein (Holanda), a su muerte regreso al monasterio de Santa
Inés donde falleció a los 92 años el 25 de julio de 1471
En sus ratos libres, Tomás de Kempis fue escribiendo
un libro que lo iba a hacer célebre en todo el mundo: La Imitación de Cristo.
De esta obra dijo un autor: "Es el más hermoso libro salido de la mano
de un hombre" (Dicen que Kempis pidió a Dios permanecer ignorado y no
conocido. Por eso la publicación de su libro sólo se hizo al año siguiente de
su muerte). No lo escribió todo de una vez, sino poco a poco, durante muchos años,
a medida que su espíritu se iba volviendo más sabio y su santidad y su
experiencia iban aumentando. Lo distribuyó en cuatro pequeños libritos. Entre
la redacción de un libro la siguiente pasaron bastantes años.
El libro Primero de la Imitación de Cristo narra cómo
es la lucha activa que hay que librar para convertirse y reformarse y los obstáculos
que se le presentan a quien desea hacerse santo, entre los cuales está como
principal "la sirena" de este mundo, o sea la atracción, el deseo de
darle gustos al propio egoísmo y de obtener honores, famas, altos puestos,
riquezas y gozos sensuales y vida fácil y cómoda. Este primer librito es como
el retrato de lo que Tomás tuvo que sufrir hasta sus 30 años de las luchas y
peligros que se le presentaron.
El libro segundo. Fue escrito por Kempis después de
haber sufrido muchas tribulaciones, contradicciones, humillaciones y desengaños,
especialmente en el orden afectivo. Destituido del cargo de ecónomo, abandonado
por amigos que se había imagina le iban a ser fieles; es entonces cuando
descubre que hay una amistad que no defrauda nunca y es la amistad con
Jesucristo, y que allí se encuentra la solución para todas las penas del alma.
Este libro segundo de la Imitación enseña cómo hay que comportarse en las
tribulaciones y sufrimientos. Emplea mucho el nombre de Jesús indicando el
afecto muy vivo y profundo que siente hacia el Redentor y que desea sientan sus
lectores también.
Cuando redacta el Libro Tercero ya ha subido mas alto
en espiritualidad. Aquí ya a Cristo lo llama El Señor. Se ha dado cuenta que
la santidad no depende solamente de nuestros esfuerzos sino sobre todo de las
ayudas de Dios. Ha crecido en humildad y exclama: "Cayeron los que eran
como cedros del Líbano, y yo miserable ¿qué podré esperar de mis solas
fuerzas?". Ahora ya no piensa en la muerte como algo miedoso, sino como una
liberación del alma para ir a una Patria feliz.
El libro cuarto de la Imitación está dedicado a la
Eucaristía y es uno de los más bellos tratados que se han escrito acerca del
Santísimo Sacramento.
Muchos
autores han pensado que probablemente Tomás de Kempis recibió del cielo luces
muy especiales al escribir La Imitación de Cristo. De otra manera no se podría
explicar el éxito mundial que este librito ha tenido por más de cinco siglos,
en todas las clases sociales.